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Flor Urbina, nace en Larreynaga
Malpaisillo, en León Nicaragua un 27 de noviembre de 1971, a las
9 de la mañana, hora en que la partera terminó su extenuante trabajo.
No menos extenuante fue el trabajo puesto por su madre Bernarda Uriarte y no
fue para menos la alegría de su padre Oscar Urbina, que no se separó
de su mujer ni un momento hasta que salió el cuerpecito entero Y la abuela
María Sevilla, la orgullosa abuela fue quien dijo: “es tan bonita
que parece una flor”, y así quedó para el mundo y para las
actas de nacimiento.
“Yo soy la flor, la flor del sacuanjoche
Nací en Nicaragua, al pie de los cerros ahi yo nací.
Con agua dulcita del lago me bañan y riegan mi tallos
Y abono de cenizas de el cerro Negro y del Momotombo.”.
Estudia en la escuela Rene Chic el primer grado y en la Hop de Somoza hasta
el tercer grado mientras comparte con los demás sipotes de la familia,
jugando baseball, escuchando las historias de sustos que contaba su abuela alrededor
del fogón…
“Pero cómo olvidarme de tus calles
Y el sabor de la miel del tigüilote
La gente en las aceras de sus casas por las tardes
Los abuelos
jugueteando con sus nietos
Contando dulcemente aquellos cuentos
El silencio que reinaba por las noches en mi pueblo”
… cantando las canciones del momento mientras tíos, primos, padres
y abuelos le hacen rueda; bailando cha-cha-cha y corridos al igual que palo
de mayo y marimba nicaragüense, oyendo y admirando al Indio Pan de Rosa
y a los hermanos Mejía Godoy.
“Yo
no podría avergonzarme
de ser de la tierra que parió a Darío
O al indio Pan de Rosa
y a los hermanos Mejía Godoy”
Cuando a los cuatro años la llevaron a ver a Carlos Mejía Godoy en un concierto que estaba realizando en el cine González junto a la cantante Lucha Villa, se impresionó tanto con el artista nicaragüense, que lo llevó desde ese momento y para siempre como inspiración y como una de las razones de mayor peso para resaltar siempre su gran orgullo por ser nicaragüense.
“Yo
soy nica por lados de atrás pa delante de abajo hasta arriba
Soy humilde y muy honrada y siempre trabajo desde el sol al sol
Soy nica por donde quiera lo digo sin pena apuro o espanto
Con la frente muy en alto no le niego a nadie Pinolera soy”.
Para el 79, la situación política de Nicaragua se vuelve bastante
compleja, y al igual que tantas familias nicaragüenses, debe emigrar con
sus padres y hermanos, a Costa Rica, sin entender la situación con tan
solo 6 años de edad, un frío y doloroso cinco de abril en horas
de la madrugada.
“
Soy de León Nicaragua pues ahí Dios me trajo
y así también quiso me tuve que ir
y bien sipota salí de mi pueblo
sin norte, sin rumbo y sin saber por qué”.
Aunque los planes que habían trazado en un inicio era pasar unos días
en Costa Rica mientras la tensión bajaba en Nicaragua, la matanza entre
hermanos no terminaba y decidieron tomar rumbo a México para establecerse
allí, pero poco a poco la idea fue perdiendo fuerza y Costa Rica estaba
más cerca de su patria. Y así se fueron quedando de temporada
en temporada ... una corta temporada de veintitantos años ya.
Flor Urbina, pasó una infancia y juventud difícil exiliada de
su país sin entender porqué, creció escuchando la burla
de los niños por su forma de hablar y por su acento, por haber nacido
unos metros mas allá o más hacia acá, viendo a sus padres
trabajar sin descanso hasta jornadas de veinte horas diarias para poder medio
comer.
Creció trabajando y estudiando a la vez, siendo compañera de máquinas
de coser de su madre y su hermana de 7 años cuando apenas tenía
6, viendo a su hermanito Oscar quedarse solo en la casa todos los días
y aún recuerda verlo llorando a través de la ventana en los días
de lluvia cuando mientras todos los demás tenían que irse a trabajar
o estudiar él se quedaba solo en la casa, viéndolo también
ser ignorado cuando tenía que vender periódicos con tan solo 4
años de edad.
¡El periódico Señor!,
¡El periódico Señora!
Que así puedo yo ayudar
A que mi familia coma.
Fue una época dura, triste, dolorosa y dura.
Con una mano atrás y otra adelante, así salio Flor y su familia,
gente de un pueblecito de León, de allá, del polvoriento Malpaisillo,
a un país que, como cualquier otro, está lleno de vicisitudes
pero también de oportunidades.
Y así como ha recibido de ambas patrias, no pierde momento en resaltar lo que cada una ha podido aportar a su vida y las representa con orgullo en cualquier lugar del mundo que se encuentre, dejando muy en alto (ya sea como actriz, bailarina o con su música) a ambas naciones.
Y así con su música les da las Gracias. . .
“Doy
gracias a la vida porque tu fuerza corre por mis venas
Y por haber nacido de ti ¡Oh Madre Tierra!
Y por darme la posibilidad de conocer de la paz y la libertad
En esta noble tierra que me vio crecer Al sur de tus fronteras”.